top of page

El mundo sin objetos de Adriana Pinda

En la visión de fortalecer nuevos discursos de transición, el sujeto lírico mestizo, aparece hoy como una voz capaz de orientar la comprensión de un territorio desde una nueva perspectiva, desde su experiencia de habitar un espacio que se ha visto forzado a transformarse en territorio productivo.

En la poesía de Adriana Pinda, poeta y machi, mapuche y chilena, la experiencia de recorrer el Wallmapu es acceder a un territorio que habla, canta, resiste, se transforma. En Parias Zugun la poeta presenta un espacio de resistencia, un llamado a la urgencia, un discurso de transición que no espera. La lengua es una estrategia de sanación con su territorio, una propuesta de enaltecer lo relacional y sus conexiones, tensiones y sistemas de interacción. 

En el mundo que recorremos junto a Pinda no hay ni sujetos ni objetos, es todo lo opuesto a un mundo inerte. En un impulso a darle pulso al territorio, emociones, personas, animales seres y energías, lo vivo prevalece sobre lo objetual, Pinda nos presenta una dimensión de lo habitable compuesto por multiplicidad de seres visibles e invisibles comprenetrados, un espacio colectivo que quiebra los sistemas de individualidad. Hablan las piedras, los árboles se conectan con los hongos de las raíces y así distribuyen a otros árboles sus minerales, microorganismos, viento, ríos de nubes que atraviesan fronteras, fluidos de ríos subterráneos, hasta las raíces de fuego de los volcanes, todos interconectados en una relación que argumenta una visión, de un territorio hasta ahora invisible y silenciado en su capacidad de relacionarse. 

La idea monolítica de la productividad extractivista ha reducido a los territorios a una perspectiva política y cultural cercana a lo objetual, material, recurso, fuente a disposición de los deseos de otros.  En el territorio de Pinda, no hay más elementos que hachas, cuchillos, elementos básicos para la relación entre cuerpo_naturaleza_alimento… y entidades extractivas de territorio, se mencionan las forestales y las mineras, Ralco Lepuy (un híbrido confuso de represa hidroeléctrica y parque de reserva nacional a la vez), Endesa (empresa de energía), éstas empresas hacen que el mundo quede en silencio, que las conversaciones relacionales se vuelvan una sola voz.

De esta manera, es la lengua, órgano de transformación, en constante relación con su territorio, devorar la humillación, alimentarse del mal, son propuestas concretas de cómo el humano se hace parte de su geografía, la respira, la come o devora, la incorpora, todo su alimento, mal y humillación también.

El territorio se vuelve lengua, la naturaleza se devora y así se encarna, el cuerpo y el lugar se vuelven uno. El habla se constituye como una visión de vida, la lengua como un canal de tacto con el territorio en todo sentido: heredado, hablado, cantado, comido, devorado, incorporado, parido. Una propuesta en avanzar en escuchar el sonido del mundo, para que ya no sólo suene el silencio del mundo. 

bottom of page