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Image by Tom Jur

Distancia de rescate y lo no importante

En el siguiente ensayo, se recorrerá la obra de Samanta Schweblin Distancia de rescate, bajo la luz de las teorías de Rita Segato: “ Pedagogías de crueldad” y “la guerra contra las Mujeres”, para profundizar en las maneras en cómo el poder trabaja sobre los cuerpos a través del proyecto histórico de las cosas y avanzar en los conceptos que estructuran las políticas femeninas por el proyecto histórico de los vínculos. 

Se recorrerá el concepto de Distancia de rescate en la narración a dos voces y dos visiones, en el control por el peligro que se tensa en el espacio entre los personajes y sus vínculos. Se identificarán las escenas, en donde aparece lo no importante resolviendo si es posible esclarecer una relación emocional en tensión, entre ambos narradores, que den inicios a una comprensión política, desde la perspectiva de género.

¿Cómo se representa la violencia expresiva en la novela? ¿Señala el relato a dos voces un aspecto cruzado de políticas de género?

DISTANCIA DE RESCATE Y ESPACIO VINCULAR

Samantha Schweblin nos presenta un concepto femenino heredado, que quizás todas las mujeres pueden reconocer, pero no nombrar. La protagonista profundiza en ese cordón umbilical que nunca se corta, si no que se tensa, a medida que el peligro se asoma. Un hilo que une a madre e hijo en el cotidiano profundo del instinto de la sobrevivencia. Amanda, personaje principal de la obra lo explica: 

“Yo siempre pienso en el peor de los casos. Ahora mismo estoy calculando cuánto tardaría en salir corriendo del coche y llegar hasta Nina si ella corriera de pronto hasta la pileta y se tirara. Lo llamo “distancia de rescate”. Así llamo a esa distancia variable que me separa de mi hija y me paso la mitad del día calculándola, aunque siempre arriesgo más de lo que debería.”(Schweblin, 10)

Esas distancias entre madres, hijas o amigas, cualquier ser cercano, se aprende a reconocer en las repeticiones del sutil contacto de los cuerpos, como diría Segato, “La historia de las mujeres pone su acento en el arraigo y en las relaciones de cercanía… ese espacio vincular, de contacto corporal estrecho y menos protocolar, arrinconado y abandonado” (27). Amanda y Nina conocen sus cuerpos, sus velocidades, sus ánimos, impulsos, de manera que pueden establecer esa relación, en donde sus cuerpos entendidos como uno, se reconocen en una misma sintonía de acción, un canal que lee el territorio desde las particularidades de sus cuerpos unidos. 

 

En Distancia de rescate, parece que la obra va en la recuperación de esos espacios de arraigo, éstos se presentan con intención, repetitivos, íntimos, al destacar la crema de las manos de la amiga que queda en sus dedos al compartir un cigarro, el tirante del bikini siempre caído,  actos que se vuelven cotidianos y plurales despiertan una atención al espacio vincular, la manera en cómo suenan los pasos de David, el afán de Nina recién aprendido de tomar y cortar el pasto con sus dedos de los pies, las maneras de jugar a ser elegantes usando el plural. Todos aquellos actos que se vuelven cercanos, que construyen vínculos, que no se explican desde el Mundo de las cosas, se ven amenazados por un peligro invisible, que se desliza entre el delirio de lo importante y lo no importante. 

 

Amanda, la protagonista y narradora, se enrosca en resolver los momentos en donde se tensa esa distancia con su hija, en medir y controlar el peligro, en medio de un campo que reconoce como foránea de una manera atenta al terror, la narración va avanzando en presentar elementos sutiles del lugar que van expresando amenazas de violencias expresivas: aguas envenenadas, animales que caen muertos, abortos espontáneos, silencio. Para Segato “El poder se expresa, se exhibe y se consolida de forma truculenta ante la mirada pública, representando por lo tanto un tipo de violencia expresiva y no instrumental” (Segato, 17). En la novela, se menciona la exposición de los cuerpos a químicos agroindustriales del campo, éstos presentan un peligro invisible en su forma objetual, ya que se acusa sólo representado en sus consecuencias, de manera que sobrepasa la idea de la muerte, y el control del peligro, presenta a la vez el miedo a ver perder los vínculos, perder tener un lugar en otro, que los espíritus de los cercanos más queridos, cambien de manera tal que signifique perderlos, aunque sus cuerpos sigan ahí pero ahora convertidos en una amenaza.

La política femenina es un aspecto de la vida incomprendida, la vida relacional de los cuerpos comunales intercedidos por el ambiente formulan un espacio amplio con atención en los procesos, las transformaciones que se presentan en el tiempo teje un espacio en movimiento que escapa de lo puntual, desenfoca el momento exacto en donde comienzan o terminan las causas o consecuencias concretas de lo importante.

En la novela se precisa en el delirio del peligro invisible: en el aire, en las relaciones, el rocío del campo, en los actos más cotidianos inadvertidos. Todos esos espacios de intimidad, atravesados por un poder, representados en una narración de certezas, impresiones, preguntas y procesos, más que respuestas. Ésta narración va apareciendo de a dos, se construye de a dos voces, la de Amanda, la madre envenenada y David, el niño envenenado. 

LA VIOLENCIA EXPRESIVA

Amanda narra la forma de la historia como la conductora del auto atenta al recorrido, interrumpida por David, el niño que quiere saber cuando llegarán al momento exacto. David lo expresa enmarcando lo importante, de lo no importante, hace que el relato del viaje se oriente o desoriente por la necesidad de encontrar lo puntual.

Así la obra se establece en una construcción narrativa, un recorrido que se ve atravesado por lo que no importa, una interrupción que se repite varias veces bifurcando el camino hacia la comprensión, tensando el delirio de la protagonista que reclama la desviación como un espacio de interés, dando la impresión de una incomodidad, quizás política: el mandato de la masculinidad.

La voz de David interrumpe constantemente con “esto no es lo importante” el relato que narra Amanda. Los recuerdos e impresiones de Amanda, sueños, voces, un sabor amargo debajo de la lengua, incomodidad incomprendida, lo difícil de contar… se dirigen o desvían.

¿Y Nina? Si todo esto realmente sucede, ¿dónde está Nina? Mi Dios, Dónde está Nina. 

Eso no es importante. 

Eso es lo único importante. 

No es importante. 

Basta David, no quiero seguir. 

Si no avanzamos, no tiene sentido que siga haciéndote compañía. Voy a irme, y vas a quedarte sola. No por favor.(16).

 

Amanda y David, ambos construyen el relato del terror en un paisaje envenenado, invisible. Para Lucía de Leone, este relato compone una estructura en la que rige el verticalismo.

Se trata de un relato a dos voces, interrumpido, agujereado (como roído por gusanos) por reflexiones y remembranzas de la moribunda, que evoca y cruza momentos diferentes de la historia, con puntos de contacto con una sesión de psicoanálisis o una escena confesional, en la que rige el verticalismo: hay una voz, la de David (insistente, exigente, déspota) que va guiando en el presente de la narración los recuerdos desordenados, marcados por el ritmo de la intoxicación y tan trabados (“me cuesta avanzar”) como poéticos y sinestésicos (“lo veo” al relato) de Amanda. (De Leone. “Campos que matan”.9)

David y Amanda construyen un espacio en conjunto, es interesante como la voz de un niño sentado en la cama de una mujer paralizada en la oscuridad, guía el relato hacia la búsqueda del punto exacto, empujando a iluminar un relato que se sueña, se recuerda desde la caverna. 

“Llamo pedagogías de la crueldad a todos los actos y prácticas que enseñan, habitúan y programan a los sujetos a transmutar lo vivo y su vitalidad en cosas. En este sentido, estas pedagogías enseñan algo que va más allá del matar, enseñan a matar de una muerte desritualizada”. (Segato. 01).

David es el niño que encarna la violencia del campo de Soja, las vidas que se pierden en salvar la producción agrícola. Hace funerales a los animales que se desvanecen muertos en su casa, Amanda cuenta que son más de 14, puede ver los montículos de tierra en el jardín. Una imagen visible que construye David, de la amenaza invisible que presenta el territorio. El relato de arma en resolver la distancia con el peligro, en un mundo en donde los peligros son invisibles, un campo silente es un peligro, la sonrisa de Omar que se desvanece, la sala de espera que se confunde con la sala de infantes. La distancia de rescate no se mide con la mirada, simplemente, se debate en atender a los vínculos, la real conexión de la comunidad es la acción política. 

Faccionar, dar figura o forma a una cosa. Configurar, moldear para Segato, es masculino. La voz de David busca el momento preciso en donde aparecen los gusanos, Amanda a la vez, quiere saber más de las historias del lugar, conocer la casa verde de la curandera, la historia de la madre y su hija enferma.

“No pierdas tiempo. 

Es que tu madre debe conocer a esta nena, a esta nena y a la madre, y toda la historia, pienso, y sigo pensando en ella cuando la mujer da la vuelta al mostrador y por la altura la nena desaparece tras el mueble” .(Schweblin. 20)

La ruta imprecisa, desviada a improvisación, hacer el espacio doméstico en la vida comunal, pluralizar el protagonismo hacia un espacio colectivo conectado, es la línea de la política femenina. La política en clave femenina, para Segato “es buscar inspiración en la experiencia comunitaria” (26). 

Las voces de David, desde lo visible, la de Amanda, desde lo comunal. Se entrecruzan en el relato, van orientando hacia lo mismo, pero de maneras diferentes. 

Desde las visiones de Lucía de Leone en “La pampa errante. Un trayecto de desobediencias en la literatura Argentina rural actual.” Se profundiza en cómo aparece la pampa feminizada en la escena del arte actual. Una manera de acompañar la lectura con una visión también de política territorial. 

La repetición de “Lo importante” para De Leone, “es una jugada limitadora contra lo inconmensurable y una apuesta por un ritmo narrativo no monocorde… tan intercedido, administrado y controlado como lo que está en el ciclo biológico de esos cuerpos envenenados.”(6, de Leone). Un relato que avanza “por secuencias dialogales donde el “yo” que enuncia no siempre es inmediatamente identificable” (9, de Leone).

Lo inconmensurable de la distancia de rescate se vuelve de imposible a difícil de medir y valorar gracias al estilo narrativo dual, así son las voces del local y el extranjero un complemento, hacen una propuesta de posible salida al control de los cuerpos dominados. 

Ya que el control de la mirada sobre lo importante no alcanza, se apoya en lo relacional. El terror femenino actúa con paciencia inmóvil ante lo visible, su atención va profundo a la memoria ampliada en la línea del proceso. “La práctica política femenina no es utópica sino tópica y cotidiana, del proceso, no del producto” (Segato, 31). 

Ambos relatores, David, por el lado del proyecto de las cosas y Amanda por el lado del proyecto de los vínculos, apoyan en representar un territorio intervenido por la intoxicación del ambiente envenenado del campo argentino. Sustentan una manera a la vez, de entender la intimidad como algo colectivo, amplian el ámbito de los aspectos culturales. Ambos se apoyan en construir el espacio relacional actual, desde lo visible y lo invisible, desde la confusión a los nuevos temores, como explica la autora, los peligros de esta época, ondas, fluidos, olores, manchas en la piel, exceso de belleza sospechosa, sabores amargos en el aire, demasiadas tumbas de animales, demasiados abortos espontáneos. Amanda, atrapada en su cuerpo inmóvil llevada por la pulsión de su memoria, David dividido en espíritu cruzado por otro, presentan a la vez un cuerpo de experiencia comunitaria capaz de comunicar la violencia expresiva del espacio de los campos que matan.

OBRAS CITADAS:

De Leone, Lucía. 2016. “Campos que matan. Espacios, tiempos y narración en Distancia de rescate de Samanta Schweblin”, 452ºF. Revista de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada 16: 62-76. http://revistes.ub.edu/index.php/452f/article/view/16250

 

DE LEONE, L. (2016): «Imaginaciones rurales argentinas: el campo como zona de cruce en expresiones artísticas contemporáneas», Cuadernos de Literatura, Vol. XX, Nº 40, Departamento de Literatura de la Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia, julio-diciembre 2016, ISSN 0122-8102. http:// revistas.javeriana.edu.co/index.php/cualit/article/view/17256

 

Schweblin, Samanta. 2014. Distancia de rescate. Buenos Aires: Random House. 

 

SEGATO, R. (2007): La Nación y sus otros. Raza, etnicidad y diversidad religiosa en tiempos de Políticas de la Identidad, Buenos Aires: Prometeo.

 

Segato, Rita. “Feminismos: Debates pendientes”. Conferencia 07 de octubre. MALBA.

 

Segato, Rita. 2020. “La guerra contra las mujeres”. 2020. Buenos Aires. LOM Ediciones.

     “Pedagogías de la crueldad, Fragmentos” 

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